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El 26 de junio de 2015 la Corte Suprema de los Estados Unidos legitimó el matrimonio del mismo sexo en los cincuenta estados de la nación y anuló todas las leyes estatales al contrario. Cinco de los nueve jueces emitieron una opinión de treinta y tres páginas en donde reconocen que no existen diferencias entre el matrimonio del mismo sexo y el tradicional entre un hombre y una mujer. Este fallo está basado en su interpretación de la enmienda XIV, sobre la cual declaran que no existe un impedimento legal para cualquier pareja que desee casarse.


En una declaración aclaratoria, al final del dictamen escrito, el Honorable Juez Anthony M. Kennedy indica que este veredicto no prohíbe el que las iglesias continúen oponiéndose a la idea del matrimonio entre personas del mismo sexo. Éste señala: «Por último, debe enfatizarse que las religiones, y aquellos que se adhieren a las doctrinas religiosas, pueden continuar defendiendo su convicción sincera y fundamental que por preceptos divinos, el matrimonio entre personas del mismo sexo no debe ser sancionado. La primera enmienda garantiza el que las personas y las organizaciones religiosas reciban la protección adecuada en su intento de enseñar los principios que sean centrales y esenciales a sus vidas y creencias y a sus propias aspiraciones profundas de continuar la estructura de la familia que por tanto tiempo han reverenciado».
 
La Iglesia de Dios se solidariza con sus hermanos y hermanas en Cristo que entienden que Dios ha ordenado el matrimonio entre el hombre y la mujer, tal y como Génesis lo explica y Jesús confirma, cuando declara que el Creador «hombre y mujer los hizo», y que, «Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne». Nuestra denominación se unió al caso presentado ante el Tribunal como amiga a la corte solicitando que se tomara en cuenta la perspectiva milenaria del matrimonio propugnada por las Escrituras.
 
Instamos a los pastores, las pastoras y miembros a que continúen defendiendo el estándar bíblico del matrimonio piadoso. La definición legal ha cambiado, pero no así el entendimiento ortodoxo a partir de la revelación de Dios. Hacemos un llamado a los hombres y las mujeres a que le demuestren a este mundo confundido la satisfacción que se deriva del pacto matrimonial sobre la fidelidad y el amor sacrificial. La Asamblea General Internacional de 2014 tomó las medidas para proteger a los pastores y las pastoras que deseen abstenerse de las ceremonias del mismo sexo, basándose en el derecho garantizado por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos sobre la libertad de culto. Por lo tanto, recomendamos que cada pastor y pastora adopte la siguiente declaración personal a tenor con la determinación oficial de la Iglesia:
 

1.    Soy ministro del evangelio acreditado por la Iglesia de Dios (Cleveland, Tennessee).

2.    La Iglesia de Dios ha sostenido la creencia bíblica-religiosa de que el matrimonio es una unión espiritual entre un hombre y una mujer a quienes Dios hace una sola carne para que vivan como uno. 

3.    Debido a mis creencias personales y la política de la denominación a la que pertenezco, me rehúso a celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo. 

4.    Esta postura está afirmada sobre las garantías conferidas por la Primera Enmienda sobre la libertad de culto y las exenciones a las que tengo derecho por las leyes federales y estatales de los Estados Unidos de América. 

5.    Esta postura incluye la negativa de la iglesia que pastoreo a ceder sus instalaciones para la celebración de matrimonios entre personas del mismo sexo o cualquier actividad relacionada a las uniones de personas del mismo sexo.

 
Esta desacertada determinación de la Corte Suprema tendrá consecuencias más abarcadoras y amenazantes durante los próximos meses y años. Ésta evidencia la importancia de elegir a un presidente o presidenta que nombre a juristas expertos en el derecho constitucional en lugar de legisladores. La Iglesia siempre ha entendido que su reino no es de este mundo. Ha soportado muchísima hostilidad y sufrimiento, pero sigue adelante victoriosa. Creemos que triunfará a pesar de los esfuerzos de las fuerzas anticristianas.